• Critica a la imagen de Bolivar en el siglo XXI




    El pensamiento político de Simón Bolívar se alinea más con la derecha y con el capitalismo específicamente con el liberalismo democrático. Junto a otros líderes de su época, Bolívar encabezó lo que podría denominarse una *revolución burguesa* en la América de habla hispana, en contraste con las revoluciones socialistas o comunistas que surgirían un siglo después. Este proceso marcó la transición del feudalismo (España en el siglo XVIII y XIX era una monarquía absolutista enmarcada en un capitalismo incipiente donde las relaciones económicas eran básicamente feudales) hacia un sistema republicano burgués y capitalista.  

    Resulta paradójico, e incluso ilógico, que la figura de Bolívar sea hoy venerada por sectores de izquierda que se autodenominan socialistas. En mi educación desde mi infancia, hace aproximadamente 50 años (1974) aprendí que Bolívar era un héroe, pero un héroe de derechas, lo cual me parece coherente con su legado histórico. Fue un hombre de su época: un hacendado adinerado, con ascendencia europea y africana, tenìa vínculos con la nobleza Europea. Dueño de vastas extensiones de tierra en lo que hoy es Venezuela, lideró la secesiòn de España de un vasto territorio de centro , donde varios de esos territorios se convirtieron en semicolonias inglesas, no con el fin de generar igualdad social o garantizar mayores libertades, sino para consolidar el poder económico y político de su clase alta dominante, en la transición de una clase noble hacia una oligarquía parásita de un capitalismo en regiones menos desarrolladas, que sirven para suministrar de materiales primarios a las metrópolis de las regiones más desarrolladas.


    En este sentido, Bolívar no “liberó” cinco repúblicas, sino que se las *vendió* a Inglaterra. Su lucha independentista no buscaba emancipar a los pueblos oprimidos de la América hispana, sino transferir el control de sus territorios de una potencia colonial, España, a otra, Inglaterra, esperando a cambio ser nombrado rey de los nuevos territorios en América Latina o un presidente vitalicio. Bolívar se convirtió así en una figura ambivalente: un traidor para España y, al mismo tiempo, el primer dictador y títere de los intereses británicos en la región.

    Esta interpretación de Bolívar de hace 50 años se ha cambiado en el contexto actual, especialmente para quienes se autoproclaman seguidores del llamado *socialismo del siglo XXI*. Para ellos, Bolívar es un referente ideológico y un símbolo de orgullo, al punto de identificarse como “bolivarianos”. Sin embargo, esta admiración contrasta con la realidad histórica: Bolívar quien vivió en el siglos XVIII Y XIX no fue un defensor de las clases menos favorecidas, ni un abolicionista comprometido; aunque, utilizó la promesa de libertad para los esclavos como estrategia de reclutamiento durante la guerra, pero al igual hizo el reino de España, una vez alcanzada la independencia, no impulsó la abolición de la esclavitud. Además, su proyecto de unión americana, aunque idealizado, no logró materializarse en beneficio de las mayorías; adicionalmente la unidad americana con la que Bolivar soñó era una dónde él se convertiría en el monarca, de toda la América de habla hispana.


    Hace cincuenta años, en países como Colombia, la imagen de Bolívar era muy distinta. Se le consideraba un héroe patrio, un libertador que había salvado a América del “malvado imperio español”. Sin embargo, esta narrativa omite que: Aunque Bolívar logró la independencia de España, no liberó a las naciones americanas de la dominación extranjera, sino que las sometió a los intereses de otra potencia europea: El reino Inglés, Desde una perspectiva de derecha actual, su legado puede parecer congruente, pero para el pueblo llano, sus acciones no representaron un avance significativo en términos de justicia social o igualdad.



    Hoy, para las élites que detentan el poder, Bolívar podría decirse fue una persona favorable a sus intereses. Estas élites, al igual que en su época, se benefician de su condición de vasallos de un imperio, en este caso, el estadounidense. Los privilegios y el poder local que disfrutan son, en gran medida, herencia de un sistema que Bolívar ayudó a consolidar.
  • Pensamientos de Poe antes de morir

    Desde que la tuberculosis mató a Virginia, soy una casa en ruinas, que se desmorona poco a poco. Si muriera en este instante, no podría decir que he desperdiciado la vida.

    Dejo algo detrás de mí. He logrado infundir el miedo en el corazón de los hombres. He alumbrado pesadillas que no se olvidarán con facilidad. He bajado a la turbia penumbra donde claudica la razón. He navegado por los negros canales de la locura. He descubierto que una mente sana jamás comprenderá la naturaleza del tiempo y el espacio. He utilizado la lógica para deshacer la trama de la maldad. No creo en la intuición, sino en el razonamiento científico. Las matemáticas me parecen menos abstractas que la realidad. La materia se deshace, pero el álgebra es un atisbo de la eternidad. Adaptación de un fragmento de la Ultima Borrachera de Poe, escrita por el español Rafael Narbona DRA.